martes, 14 de mayo de 2013

La actitud del teletrabajador

Dada la dificultad para encontrar un puesto de trabajo estable y ya ni te cuento de teletrabajo, el primer sentimiento que corre por las venas es el de gratitud, pero en el sentido de deber algo. Por supuesto que ser agradecido es de bien nacidos, pero que eso no te convierta en un esclavo del que te brindó el teletrabajo. Y es que muchas veces se ofrece como un regalo al trabajador incluso a sabiendas de que tanto el empleado como el empleador salen muy beneficiados con esta modalidad.


El teletrabajador es eso, un tele-trabajador, y lo que hay que entender es que trabajar a distancia no significa aprovechar las horas "ganadas" para trabajar más tiempo que en la oficina. La productividad no nace de hacer más horas, ni en la oficina ni en casa, nace de aprovechar las horas que trabajas, y esto suele pasar precisamente teletrabajando, doy fe.

"El trabajo más productivo es el que sale de las manos de un hombre contento."
                                                                                 Victor Pauchet
                                                                                                                       

Es importante entender esto, ya que la actitud del teletrabajador de hoy será la semilla para un teletrabajo digno mañana. ¿Te imaginas ir a una hamburguesería, pagar y luego ir a la cocina a fregar los platos? Pues sería algo así. Eres libre de hacerlo, pero lo malo es que luego se acostumbran a ello y luego es difícil convencerles de lo contrario para los que no queremos fregar...

Por eso hay que dejar clara una cosa, por supuesto que es importante que existan empleadores que ofrezcan teletrabajo, pero igual de importante es la actitud del empleado para un teletrabajo eficiente y productivo.



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