sábado, 9 de febrero de 2013

Me voy al pueblo que tengo que teletrabajar


Imagínate que el lunes te levantas a las 7:45 de la mañana para empezar a trabajar desde la habitación que hay al lado del dormitorio, abres la ventana y te encuentras con este paisaje. Por supuesto a la imagen habrá que sumarle algunos sonidos; yo pondría unos pajaritos cantando desde el árbol que hay justo en el centro y quizás el viento meciendo la hierba...

Así es fácil ponerse a trabajar, es más, ¡dan ganas de ponerse a trabajar! Pero no trabajar como lo conoces ahora, con esas connotaciones negativas que parece traer la palabra ya consigo, sino de generar, crear o materializar tu esfuerzo para conseguir un resultado. 10 minutos mirando por esta ventana y dan ganas de crear muchas cosas nuevas ¿no crees?

Pues esto es lo que se está viviendo ya, un éxodo urbano apoyado por el #teletrabajo que permite vivir en zonas rurales y trabajar por Internet. Como bien dice el sociólogo Benjamín García Sanz, autor del estudio Ruralidad emergente posibilidades y retos: "Hoy las nuevas tecnologías y comunicaciones eliminan la sensación de aislamiento que podían sentir los jóvenes del mundo rural hace décadas". Y es que cada día que pasa el mundo rural ve como aumenta su población laboral, porque la crisis, el estrés o incluso la contaminación están provocando "la vuelta al campo".

Así que ya sabes, si te animas y crees poder desarrollar tu trabajo desde una casita en el pueblo, seguramente obtengas una calidad de vida que ahora mismo te sería imposible conseguir en la ciudad. Si sirve para dar envidia y que te decidas, aquí dejo el paisaje que contemplo yo desde mi ventana y que me anima a crear cosas nuevas cada día:




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